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Conversemos

Cuarenta y cinco minutos, por video, sin costo.

No tienes que llegar con las ideas ordenadas ni saber explicar lo que te pasa. Casi nadie que agenda esta llamada sabe por dónde empezar, y el tiempo alcanza justo para eso: ponerle forma a algo que hasta ahora solo has estado sintiendo.

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No vas a tener que justificar por qué todavía no estás bien, ni convencerme de que tu pérdida cuenta. Eso ya lo estás haciendo con todo el mundo. Aquí no hace falta.

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Parte de este trabajo, para quien lo elige, es psicodélico. Si eso te interesa o te inquieta, es buen tema para la llamada.

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Al final vas a saber si quieres trabajar conmigo, y yo voy a saber si puedo ayudarte. Si veo que lo que necesitas es otra cosa, te lo digo, y si conozco a alguien que pueda acompañarte mejor, te paso el contacto.

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La Última Palabra cuesta $5,400 por tres meses. Te lo digo antes de que agendes porque no me parece justo que el número aparezca al final, cuando ya te abriste conmigo y ya no es momento de pensarlo con calma.

Agenda tu consulta

Treinta minutos, sin costo, para ver si tiene sentido trabajar juntos.

Elige el horario que mejor te quede. Te llega la confirmación por correo con el enlace de la videollamada.

Si prefieres no agendar todavía, no pasa nada. Puedes acompañarnos en la comunidad, o empezar por el Protocolo de 90 Días y ver cómo te sientes. Esto no se va a ningún lado.

Esta conversación no es terapia ni atención médica o psiquiátrica, y no sustituye a ninguna de las dos. Si estás atravesando una crisis o pensamientos de hacerte daño, busca apoyo profesional de inmediato. Mi nota completa sobre cuándo buscar más apoyo está aquí.

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